Atravesaron los paisajes de 18 provincias en Argentina y siete Regiones en Chile. Realizaron 265 representaciones, dictaron 76 conferencias y montaron 40 exposiciones. Lo hicieron en 78 localidades argentinas y 10 chilenas, donde cumplieron con 88 de las representaciones. Los vieron 100.000 espectadores, de los cuales unos 3.000 fueron escolares en funciones especiales para niños. Recorrieron 14.202 kilómetros a lo largo de 304 días del año 1954.

Hace cincuenta y cuatro años Argentina tenía la mitad de los habitantes y sus caminos eran de tierra, salvo algunas pocas rutas troncales. Algunas veces armaron escenarios ellos mismos a la vista del público, en parajes donde los espectadores observaban las escenas sin bajarse del caballo.

Vestían de una manera estrafalaria y llamativa para la Época adelantando en veinte años la moda de la juventud.

La etapa chilena la hicieron en tren, compartiendo los vagones con los campesinos del sur de Chile, sus productos y animales. Oscar Ferrigno le daba centralidad e inclinación al mundo del Fray Mocho y bajo su Dirección General, entre 1951 y 1960, concretaron 80.000 km de Giras. Sumando su sala de Buenos Aires lograron más de 300.000 espectadores.

Esos jóvenes pusieron en marcha un teatro que era también una Escuela, y un Centro de Estudio e Investigación que tradujo por primera vez al castellano en estas tierras el texto fundacional del método de Bertolt Brecht, y dieron a conocer masivamente a Stanislavsky y a Emile Jaques-Dalcroze ; montaron una biblioteca especializada, mantuvieron una sede en uso durante diez años y una sala durante seis, invitaron a artistas e intelectuales que ya hubieran logrado una creación singular para que brindaran sus conocimientos mediante charlas y conferencias.

Las cifras estadísticas dan cuenta de un trabajo y un tesón propio de grandes personalidades y grandes objetivos.

¿Cómo fue posible que estos jóvenes, que al iniciar la Gira Nacional de 1954 promediaban los 26 años, pudieran llevar adelante este emprendimiento sin empresarios o auspiciantes y sin propaganda previa?. ¿Cómo fue posible hacerlo contando sólo con el apoyo de comisiones de cultura, grupos culturales vocacionales o secretarías municipales (cuanto mucho provinciales) que recibían la visita del representante o estableciendo relaciones por correspondencia?

Puesto a elegir una razón, entre las muchas que conforman los cimientos mismos de la fuerza que los llevó hacia adelante, elijo: el deseo de concretar un sueño de sueños, que muestra en su centro la Gira Nacional de ese año. No fue la única, pero fue la más extensa y acaso la más íntimamente ligada a las bases fundacionales del teatro.